Manifestación en Santiago
- Jose Luis Molina
- 11 sept 2010
- 3 Min. de lectura
Comienza este viaje mágico al sur de nuestra América. Mi avión cumplió y muy a las 4:30 de la mañana aterrizamos en el aeropuerto Arturo Merino Benítez de la ciudad de Santiago de Chile.
Primer día. 11 de septiembre de 2010. Hoy hace 37 años, el General Augusto Pinochet atacó el palacio presidencial de "La Moneda" y tomó el poder por la fuerza. Cada año, miles de chilenos se reunen para manifestarse en contra de las desapariciones, ejecuciones y otras atrocidades acometidas por el régimen entre 1973 y 1990. De hecho, estoy hospedado en casa de mi amiga Patricia Camus, en el centro de Santiago, a pocas cuadras de la calle San Martín, por donde pasa la manifestación.
Mientras caminamos hacia "héroes", lugar de inicio de la romería, Patricia me advierte varias veces sobre la posibilidad de los disturbios, que debemos mantenernos en la cabeza de la marcha, pues es hacía la cola en donde se hacen los anarquistas y desadaptados que queman neumáticos y se enfrentan a la policía. Yo comienzo a asustarme. Adicionalmente, ella me explica que el limón partido a la mitad que echó en su bolso, no es para chupar durante la caminata, sino para contrarrestar los efectos, en caso de que nos lancen gases alcrimógenos. El aspecto de la situación no parece mejorar.
Me tranquilizo un poco al llegar a Héroes y ver la cantidad de personas mayores y de niños que se reunen para manifestarse. Para mi es inevitable sentirme conmovido frente a los miles de personas de todas las edades que gritan: "Compañero Salvador Allende, Presente". Las lagrimas se me salen y no puedo evitar pensar en la "falta de memoria" que tenemos los colombianos frente a hechos atroces. Mientras Patricia me explica detalles de los sucesos del 11 de septiembre, como el suicidio de Allende y el ataque a "la Moneda", observo a los diversos grupos de izquierda -incluyendo a los anarquistas- llevar sus banderas y las imágenes de algunos de los miles de desaparecidos del régimen.
Caminamos y caminamos. En medio de "la carta" de julieta parra. Y el corazón se conmueve aun más: "En mi patria no hay justicia".
Para esta momento, después de casi dos horas, el cansancio de la marcha empieza a pesar en mi. Y me avergüenzo al ver a las ancianitas que cargan las fotos de sus hijos asesinados, y que desde hace más de treinta años aguantan el peso de la marcha, el peso de los años, el peso del dolor; y que de forma estóica continúan marchando año tras año a pesar de que muchos sectores de la sociedad chilena han insistido en que ya es hora de dejarlo. Ellos no se cansan de protestar por la impunidad y por la barbarie en contra de la libertad de expresión.
Caminamos y caminamos. Hacia el norte tomamos recoleta y el colectivo "musikobrero" se une, y nos recuerda la huelga de hambre de los indígenas Mapuches por la usurpación de tierras.
El memorial en el cementerio General de Santiago está encabezado por una frase de Raúl Zurita: "TODO MI AMOR ESTÁ AQUI Y SE HA QUEDADO PEGADO A LAS ROCAS, AL MAR Y A LAS MONTAÑAS". Grabado en mármol, el nombre del Presidente Allende y de los miles de desaparecidos y ejecutados por el régimen.
Al detener la marcha, el ambiente comienza a ponerse tenso, y unos amigos nos dan aviso de que afuera del cementerio han comenzado los distrubios entre la policía y los encapuchados. La quema de neumáticos y la tira de piedras.
En contraste, en el memorial, los familiares de los desaparecidos dejan sus ofrendas florares y reflexionan. En el fondo los discursos de megáfono de diversos movimientos "neo anarquistas" que con sus arengas irrumpen y ámbito solemne del lugar.
Comenzamos a salir del Cementerio y nos cruzamos con un grupo de anarquistas. Al llegar a la puerta notamos que ya la cosa se ha puesto difícil y corremos hasta la estación de metro de Cerro Blanco.
Esta fue la parte que afortunadamente nos perdimos: http://www.fotos.emol.com/?G_ID=15782
Intenso mi primer día en Santiago. Definitivamente valió la pena. Y quedo pensando en lo bueno que nos vendría a los colombianos un poquito de memoria.

















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