Un Museo para no Olvidar el Pasado
- Jose Luis Molina
- 17 sept 2010
- 2 min de lectura
El museo de la Memoria y los Derechos Humanos es un lugar inspirador. Es verdad, narra hechos tristes y a veces resulta perturbadoramente realista la forma como nos presentan las imágenes y los sonidos, asociados a todo el proceso Chileno desde 1973 hasta hoy.
Comenzamos con una narración detallada del golpe del 11 de septiembre, desde las 9 am hasta las 5 pm, cuando Allende sale muerto de "La Moneda". Y luego comenzamos a viajar a través del proceso del gobierno Militar, la instalación de la junta, los decretos, deportaciones, amenazas directas de ejecución a cualquier intento opositor y otras tantas "perlas", incluyendo una constitución redactada en 1980, en donde más o menos decía que Pinochet podría ser presidente casi para siempre, o si no, sería Senador. ¿Se acuerda de alguien?
El museo está muy bien curado, tiene muestras audiovisuales y multimedia, y todo tipo de documentación histórica, incluyendo un gran mural con las fotos de miles de desaparecidos ejecutados y una base de datos muy completa que se puede buscar por nombre o por apellido. Se dice que no hay un solo chileno que no tenga al menos un familiar o una amistad, al menos, que haya sido víctima del régimen.
El recorrido por el Museo termina en 1989 con el plebiscito en el cual ganó el NO, y que sacó, a regañadientes, a Pinochet de la presidencia.
Me gustaría que mi país tuviera un museo de estos, en donde le contáramos al mundo la verdad de lo que nos ha pasado y por qué no queremos que se repita. Un museo en donde nuestros hijos aprendan que al pasado se le mira de frente y con los ojos bien abierto. Con la decisión de cambiarlo por el futuro que queremos.



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